Si una web antigua no se ve bien en el móvil, si la información que muestra ya no refleja su negocio actual, si nadie puede actualizarla o si el navegador muestra a los visitantes un aviso de seguridad, puede que haya llegado el momento de pensar en renovarla. Cada una de las seis señales siguientes puede resolverse por separado con un pequeño arreglo; cuando aparecen varias juntas, renovar puede tener más sentido. Antes de decidir, saber en manos de quién están el dominio y la web va incluso antes que la propia renovación.
Este artículo es para dueños de negocios que encargaron una web hace años y hoy apenas la usan. A continuación verá las señales en las que fijarse, los datos de titularidad que conviene reunir antes de renovar y cómo elegir entre renovar la web, cerrarla o dejarla como está.
⚡ Escenario de ejemplo: La web de una inmobiliaria la hizo hace años un conocido. La mayoría de los anuncios que muestra se vendieron hace tiempo, el teléfono es la línea antigua de la oficina y nadie tiene la contraseña del panel de administración. La agencia no usa la web, pero sigue publicada, y quien busca el nombre de la agencia se encuentra con esa página antigua. Cuando el dueño quiere renovarla, lo primero que descubre es que el dominio sigue a nombre de aquel conocido.
Seis señales de que toca renovar
No se ve bien en el móvil
Muchos visitantes pueden mirar la web desde el móvil. Si el texto se queda diminuto, el menú no se abre o hay que desplazar la página de lado, es posible que la web se hiciera para ordenador y no se adaptara al móvil. Esto a menudo no se arregla corrigiendo una sola página, sino rehaciendo la maquetación desde el principio.
La información no refleja su negocio actual
Un servicio que ya no ofrece, la foto de un empleado que se fue, una dirección antigua o una línea dada de baja pueden seguir en la web. Actualizar los datos uno a uno puede parecer poca cosa, pero si en la web no hay sitio para su nuevo servicio, el problema no son los datos, sino que la estructura de la web se ha quedado vieja.
Nadie puede actualizar la web
Puede que no se localice a quien hizo la web, que se haya perdido la contraseña del panel o que la plataforma ya no tenga soporte. En ese caso quizá no se pueda hacer ni un cambio pequeño, y la web puede seguir difundiendo información antigua sin que nadie lo quiera.
El navegador muestra un aviso de seguridad
Si en la barra de direcciones aparece "no seguro" o sale una página de advertencia al abrir la web, puede que falte el certificado de conexión cifrada o que haya caducado. Un visitante que ve este aviso puede cerrar la página y marcharse.
La web no trae consultas
Si el formulario de contacto no funciona, el teléfono no inicia la llamada al tocarlo o no hay un canal de contacto que la gente use hoy, como WhatsApp, el visitante puede salir de la web sin saber qué hacer. Que la web no traiga ninguna consulta puede ser señal de que la web no habla con los clientes.
Los trabajos que muestra son de hace años
Si la lista de referencias, las fotos de proyectos o los anuncios no cambian desde hace mucho, el visitante puede dudar de si el negocio sigue en activo. En una inmobiliaria, esto significa que pisos ya vendidos siguen apareciendo en venta en la web; un cliente puede llamar para preguntar por un piso que ya no existe.
Antes de renovar: quién tiene la web en sus manos
Sea cual sea la decisión, ayuda saber primero a nombre de quién están registradas las partes de la web. Esta información suele tenerla quien hizo la web o aparece en facturas antiguas.
- Dominio: a nombre de quién está la dirección de la web, cuándo hay que renovarlo y en qué empresa está.
- Alojamiento: en qué servidor están los archivos de la web, quién es el titular de la cuenta y quién paga.
- Panel de administración: quién tiene los datos de acceso y si se puede cambiar la contraseña.
- Correo corporativo: si los correos con el nombre de la empresa dependen del mismo dominio, un cambio en el dominio puede afectar también al correo.
Si el dominio está a nombre de un empleado o de un antiguo conocido, pedir la transferencia antes de renovar puede evitar un desacuerdo más adelante.
Renovar, cerrar o dejarla
| Situación | Camino que puede plantearse |
|---|---|
| La web funciona, solo algunos datos están desfasados | Actualizar los datos y designar a un responsable |
| La web falla en el móvil y el contenido es antiguo | Renovar la web |
| Nadie puede acceder a la web | Recuperar primero el acceso y el dominio, después renovar |
| La web no se va a usar, pero el dominio es conocido | Conservar el dominio y publicar una única página de contacto |
| La web y el dominio ya no tienen relación con el negocio | Antes de cerrarla, revisar los correos y enlaces que dependen del dominio |
Dejar publicada una web sin uso puede generar más dudas en el visitante que se topa con información errónea que cerrarla. Si piensa seguir solo con una cuenta en redes sociales y sin web propia, comparamos ambos caminos en el artículo que pone frente a frente la web y la cuenta en redes sociales.
Qué se puede conservar al renovar
Una web nueva no tiene por qué suponer borrar la antigua. Algunas partes pueden trasladarse:
- Dominio: la dirección que conocen los clientes puede seguir igual.
- Páginas visitadas: las direcciones antiguas que aparecen en los buscadores pueden redirigirse a sus equivalentes en la web nueva.
- Textos que siguen siendo válidos: apartados como la historia de la empresa o la descripción de servicios pueden revisarse y reutilizarse.
- Imágenes: las buenas fotos de productos y proyectos pueden tener su sitio en la nueva maquetación.
Después de publicar la web nueva
La renovación quizá no termine cuando la web se publica. Para que los problemas de la web antigua no vuelvan, en los primeros días tras la publicación pueden aclararse estos puntos:
- Responsable de las actualizaciones: quién se da cuenta cuando cambia algún dato de la web y a quién se lo comunica.
- Cómo pedir cambios: por qué canal y a quién se envía la petición de añadir un servicio o una foto.
- Estado de las cuentas antiguas: que la cuenta de alojamiento antigua se ha cerrado y que el mismo negocio no tiene dos webs distintas publicadas.
- Prueba de los canales de contacto: que el formulario, el enlace de teléfono y el botón de WhatsApp llegan de verdad a la persona adecuada.
Estos pasos parecen pequeños, pero lo que suele llevar a abandonar una web con el tiempo no es el diseño, sino que no esté claro de quién es la tarea de la web.
Mal y bien: qué hacer con una web antigua
| Lo que se suele hacer | Lo que puede hacerse en su lugar |
|---|---|
| Dejar la web publicada sin usarla | Actualizarla o reducirla a una página breve de contacto |
| No vigilar la fecha de renovación del dominio | Anotar la fecha en el calendario y vincular el pago a la empresa |
| Publicar la web nueva sin pensar en las direcciones antiguas | Redirigir las páginas antiguas a sus nuevas equivalentes |
| Depender de quien hizo la web | Guardar los datos de acceso y los documentos en la empresa |
| Cambiar solo el diseño | Hablar también desde cero de lo que debe contar cada página |
Lista de control para una web antigua
| Comprobación | Por qué |
|---|---|
| Se lee con comodidad en el móvil | Es posible que el visitante abra la web desde el móvil |
| Teléfono, dirección y servicios están al día | Con datos erróneos, el cliente puede no llamar |
| Aparece un aviso de seguridad en la barra de direcciones | El visitante puede salir al ver el aviso |
| El dominio está a nombre de la empresa | La transferencia y la renovación pueden hacerse sin problemas |
| Los datos de acceso al panel están en la empresa | Puede que no dependa de otra persona para hacer cambios |
| La web tiene un canal de contacto que se usa hoy | El visitante puede encontrar una forma fácil de preguntar |
Preguntas frecuentes
Cómo saber si una web antigua necesita renovarse
Puede plantearse una renovación si la web no se ve bien en el móvil, la información no refleja el negocio actual, nadie puede actualizarla o el navegador muestra un aviso de seguridad. Si aparecen varias de estas señales juntas, renovar puede tener más sentido que ir arreglando cada una.
Conviene cerrar una web que no se usa
Antes de retirar la web, puede comprobarse si los correos de la empresa y los enlaces compartidos en otros sitios dependen de esa dirección. Si los clientes conocen el dominio, puede plantearse publicar una única página de contacto en lugar de cerrar la web.
Qué datos reunir antes de renovar
Pueden reunirse a nombre de quién está el dominio, quién es el titular de la cuenta de alojamiento, los datos de acceso al panel y si los correos de la empresa dependen del dominio.
Qué pasa con las direcciones antiguas en la web nueva
Quien llegue por una dirección antigua puede ser enviado a la página de la web nueva que trata el mismo tema. Así, quien pulse un enlace antiguo en los resultados de búsqueda o en sus marcadores quizá no acabe en una página vacía.
Qué hacer si el dominio está a nombre de otra persona
Puede pedirse a la persona registrada que pase el dominio a nombre de la empresa. Si este paso se completa antes de crear la web nueva, pueden disminuir las dudas futuras sobre a quién pertenece la dirección.
Una web que cuente su negocio de hoy, en lugar de la antigua
El Sitio web corporativo de Kılman es una web de empresa publicada en su propio dominio, pensada primero para el móvil y servida con conexión cifrada. Las páginas se planifican juntos, no según una plantilla prefabricada, sino según cómo quiera presentar su negocio a los clientes. El dominio se registra a su nombre; la web sigue siendo suya. Para más detalles, puede echar un vistazo a la página Sitio web corporativo.
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